Los inciertos datos del turismo en Cuba

Elías Amor Bravo, economista


Algo está pasando con las estadísticas de actividad turística que publica la Oficina Nacional de Estadística de Cuba1. Me refiero a los últimos datos relativos al turismo en el período enero a junio de este año, que arrojan ciertas dudas sobre la euforia que la propaganda oficial ha venido trasmitiendo desde el descongelamiento de las relaciones con EEUU.

Los datos publicados llaman la atención. Entre enero y junio de este año, el número de viajeros ha aumentado un 11,7% hasta alcanzar la cifra de 2.147.919. La proyección para el resto de año apunta a que no será difícil rebasar los 3,5 millones durante el ejercicio. Esta entrada de viajeros ha ido acompañada de un aumento muy destacado de los ingresos del turismo, un 15% hasta alcanzar 1.219 millones de CUC. Los datos son muy favorables. No admiten cuestión.

Sin embargo, en la publicación de ONE se facilita otro dato relativo a las pernoctaciones realizadas por los viajeros internacionales en los hoteles, que aumentan solamente un 0,5%, es decir, se encuentran prácticamente estancadas a pesar del aumento de viajeros y de ingresos, y lo que es peor aún, la tasa de ocupación de la oferta hotelera, un indicador de la rentabilidad de la actividad, disminuye con relación al mismo período del año anterior, casi un 4% hasta quedar en un 54,5%.

De ese modo, más viajeros y más ingresos, acompañados de estancamiento en las pernoctaciones y menor grado de ocupación hotelera. Sorprende este resultado. Sin cuestionar la calidad de los datos, porque es de suponer que en materia de información turística el régimen no quiera confundir con las estadísticas, hay que preguntarse a qué obedecen los mismos.

Una primera explicación se encuentra en la distribución por nacionalidades de los viajeros llegados a la isla. Los que se engloban en la categoría de comunidad cubana en el exterior y los que proceden de Estados Unidos (donde se encuentra la mayor concentración de cubanos residentes en la diáspora, verbigracia, de hecho, en términos de llegadas los procedentes de Estados Unidos representan más del 75% del total) alcanzan una cifra de 323.986 viajeros y representen prácticamente la mitad del principal “mercado turístico” de procedencia, Canadá, que ha experimentado un descenso en sus viajeros del 6,7% en el mismo período.

Es decir, los cubanos residentes en el exterior y los nacionales de EEUU, en su mayoría también cubanos (a pesar del bloqueo) se han convertido en los seis primeros meses de 2016 en el principal mercado de las estadísticas de turismo de Cuba, superando en más de 3 puntos a las cifras de países como Inglaterra, Alemania, España o Italia, que siempre han sido mercados muy destacados.

Muchos de estos cubanos, tanto los residentes en el exterior como los que proceden de Estados Unidos, que ya suponen el 15% de los viajeros totales, se quedan, en la medida de sus posibilidades, con la familia para recuperar lo que una vez perdieron, gastan dinero lo que repercute en las arcas de los ingresos por turismo, pero dejan vacíos los hoteles y con tasas de ocupación muy bajas. Imagino que en los cuarteles generales de las empresas turísticas que han invertido en Cuba y en los conglomerados estatales del turismo, deben andar preocupados. Yo lo estaría. Entran más viajeros, pero los que llegan se quedan con la familia o rentan habitaciones a los cubanos que las ofrecen por un precio más bajo. En tales condiciones, la reestructuración del sector puede estar más cerca de lo que parece.

A los dirigentes del régimen, realmente, les importa poco que los hoteles puedan ganar más o menos dinero por mucho que anden empeñados en captar capital extranjero. Lo que les interesa es saber que en cómputo anual, los ingresos que dejan los turistas pueden superar los 4.000 millones de CUC si se mantiene la tendencia actual. Se trata de un dinero fresco que puede servir para obtener más financiación. Una ganga. Poco importa que las habitaciones de los hoteles sigan vacías y que las tasas de ocupación, a diferencia de otros países del Caribe, no levanten el vuelo. Preocupante.

Un segundo dato que merece la atención es la distribución de la recaudación de los ingresos del turismo por tipos de entidades. La ONE permite observar que el capítulo con mayor crecimiento de los ingresos se refiere a lo que se denomina actividades de “Recreación”, que aumenta un 39% hasta alcanzar 15 millones de CUC. Le sigue en aumento el “Transporte” con un 24% hasta los 221 millones de CUC. Dos actividades que suponen el disfrute de las familias que se reencuentran y que tiene poco que ver con la actividad hotelera residencial. Además, dos actividades que tienen poca relación con el entramado de empresas estatales dependientes del ejército y la seguridad del estado.

De hecho, el gasto en “hostelería”, donde se podría situar este tipo de empresas, en competencia directa con los privados que alquilan habitaciones o casas, aumenta un 23% hasta alcanzar 390 millones de CUC, pero la partida con mayor recaudación es la “gastronomía”, una vez más un sector con gran presencia de emprendedores cubanos libres, lo que parece comprensible ya que representa, al igual que recreación o transporte, gastos que el nuevo turista cubano puede realizar con los suyos. La “gastronomía” alcanzó 453 millones de CUC, el 37% de los ingresos totales en el primer semestre.

Finalmente, las tasas de ocupación situadas como ya se indicó en el 54,5% arrojan sombras de duda por cuanto su tendencia en el primer semestre del año es claramente descendente y muestra un perfil similar a la registrada en ejercicios anteriores en los que el número de viajeros fue inferior. De hecho, se sitúa claramente por debajo de la observada en los años 2014 y 2015. Más viajeros, pero menos negocio hotelero en términos de ocupación y pernoctaciones estancadas, no auguran un resultado favorable para el sector turístico inversor internacional en la isla y los conglomerados del turismo vinculados a la cúpula dirigente. Algo habrá que hacer, imagino que estarán pensando. Los resultados son consecuencia de la situación concreta de la economía y la sociedad. No se puede construir una casa empezando por el techo. Un último consejo: deberían analizar cómo evolucionan otros "resorts turísticos" del Caribe.


Comentarios

  1. Los precios de los hoteles del estado se han disparado, esa es la explicación, han doblado el precio y no la calidad que era poca.

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