11 de septiembre de 2014

La economía se estanca definitivamente con los Lineamientos

Elías Amor Bravo, economista

La actividad de la Oficina Nacional de Estadística de Cuba, ONE continua facilitando diversos estudios de periodicidad variable sobre la dinámica de la economía castrista que vienen a confirmar lo que todos ya sabemos: las medidas adoptadas bajo el epígrafe de los “Lineamientos” no están sirviendo para que la economía levante el vuelo. Hace unos días, la "academia" se pronunció sobre este asunto. Ahora se pueden constatar algunos datos. Según se desprende del análisis combinado de los mismos, las cosas no están yendo como se imaginaban. O tal vez, si.

Un informe sobre la evolución del transporte en los primeros seis meses del año en curso titulado "Transporte. Indicadores seleccionados, enero junio 2014", http://www.one.cu/semestraltransporte.htm confirma lo expuesto.

La cifra global de viajeros transportados en diversos medios en la Isla se estanca, registrando un modesto avance del 0,3%. Tan solo las nuevas cooperativas de transporte aparecen con un dinamismo en este ámbito de las personas que viajan en la Isla, con un total de 7 millones de transportes, pero su reciente aprobación impide contrastar con el pasado ejercicio, y en todo caso, representan un porcentaje muy reducido del total de pasajeros que se desplazan en la Isla (alrededor del 0,8%).

Pero es que el dato relativo al transporte de mercancías que guarda una relación más estrecha con el dinamismo de la actividad económica, es si cabe peor, ya que en este caso se ha producido un descenso global del –0,4%. Además, la carga transportada sigue siendo mayoritaria en camiones, más del 71% lo hace utilizando este medio de transporte, a pesar de su menor eficiencia energética. Destaca, por último, el aumento registrado en la carga aérea internacional, con un aumento del 6,1%, lo que viene a confirmar la elevada dependencia externa de la economía castrista.

De igual modo, otro estudio relativo a la producción y consumo de energía eléctrica en el primer semestre también ha sido publicado con el título, "Electricidad en Cuba, indicadores seleccionados, enero junio 2014, http://www.one.cu/semestralelectricidad.htm, y se obtiene resultados similares.

Así por ejemplo, la generación de electricidad que asciende a 9.683,2 Gigawats por hora, apenas aumenta un 0,2% con respecto al mismo período del año anterior. En perspectiva histórica, prácticamente desde 2007 se está registrando una cifra de producción eléctrica muy similar, lo que apunta a esa sensación de freno e incapacidad para crecer de la economía.

En cuanto al consumo de electricidad, no se facilita la comparación con el año anterior, pero se puede observar la excesiva dependencia del consumo realizado por el estado y sus múltiples actividades. Así se observa que el 43% del consumo de electricidad corresponde al estado, que excluyendo el que se destina al alumbrado público que supone el 1,3% del total, determina ese 42% que supone la electricidad dirigida al estado en la economía castrista.

Estos datos relativos a transporte de mercancías y viajeros, producción y consumo de electricidad, se unen a los divulgados hace unos días relativos a la campaña turística, titulado "Turismo, llegada de visitantes internacionales julio 2014" http://www.one.cu/mensualllegadavisitantes.htm que en los siete primeros meses del año, y una vez consumidas las cifras de la etapa de mayor demanda, sitúa el aumento de viajeros con respecto a 2013, en un 3,4%, apuntando a que ni de lejos se podrán alcanzar los tres millones fijados por las autoridades desde hace años, como objetivo.

Todos estos datos apuntan al deficiente funcionamiento sistémico de un modelo destinado al fracaso. Los “Lineamientos”, en la medida que no alteran las bases institucionales de la economía castrista, a saber, centralismo burocrático, propiedad estatal de los medios de producción, ausencia de instituciones del mercado y de los precios en la asignación de los recursos, eliminación de incentivos, no van a servir para mejorar el nivel de vida de los cubanos, y lo que es peor, garantizar que los desequilibrios internos y externos se vayan corrigiendo.

En tales condiciones, tal vez sería conveniente que las autoridades fueran preparando un “plan B” de contingencia, destinado a salir del “círculo vicioso” en que ya se encuentra la economía. Luego seguramente culparán al "embargo o al bloqueo" de todos los males, pero el problema está en la base del sistema, un sistema marcadamente ineficiente e improductivo, y urge su solución. Los indicadores anticipados para los próximos meses tampoco son favorables.


3 de septiembre de 2014

Sobre Iberia y el fin de sus vuelos a La Habana

Elías Amor Bravo, economista

Iberia ha anunciado que deja de operar con La Habana. Un destino clásico de la compañía que ha suprimido, sin dar demasiadas explicaciones. Si la línea es deficitaria, la empresa está en su perfecto derecho a hacer lo que crea conveniente.

En los años 60, los vuelos de Iberia que salían de Madrid rumbo a Cuba iban prácticamente vacíos. ¿Quién podría aventurarse a visitar un país que se cerraba frente al exterior y que no admitía más inmigrantes, como había ocurrido en los años 50? Sin embargo, aquellos aviones se convertían en una de las salidas naturales para el exilio. La conclusión es que volvían a la península, repletos de pasajeros que pagaban sus billetes con los pocos recursos que disponían o el dinero que enviaba la familia ya exiliada. España, tal vez Madrid, aparecían como una etapa intermedia en un largo camino, no exento de dificultades, para aquellos que no deseaban compartir su existencia en un sistema político totalitario, que cercenaba las libertades políticas y económicas.

Los vuelos de Iberia, su personal siempre atento y complaciente, se convertían en una antesala hacia un mundo nuevo, muy distinto al que se dejaba atrás. Los aviones de Iberia, con su calefacción, sus menús ciertamente abundantes y su tenue luz, unido a la entrega de zapatillas nocturnas, almohadas o mantas, aparecían ante los ojos de los cubanos exiliados como un paraíso que nos había sido prohibido antes. Un nuevo mundo hacia el que podíamos encaminarnos con la seguridad que podríamos llegar, sin que un comité de defensa de la revolución o un miembro del partido único se metieran por medio para acabar con la existencia personal. Iberia era mucho más que todo eso. Los cubanos que abandonaron la Isla en aquellos años, y me honra conocer a bastantes, llegaron incluso a guardar los billetes de la compañía y otros enseres como reliquias de una transición hacia un mundo mejor.

55 años más tarde, esta historia nada tiene que ver con las sensaciones descritas. Han ocurrido muchas cosas por medio. Desde el período especial, los vuelos de Iberia se llenaron en dirección a la Isla, de todo tipo de viajeros de diversa calaña. Una experiencia bien conocida por todos. Los vuelos que regresaban a la península, en cambio iban vacíos. Una situación distinta a la descrita anteriormente. La competencia en los cielos permitió a otras compañías ofrecer servicios a una demanda en aumento. Y así hasta el presente.

Las reformas recientes de Raúl Castro para liberalizar la salida del país no han dado los resultados previstos. Por otra parte, España en medio de una grave crisis ha experimentando una importante reducción de sus turistas al extranjero, mientras que se alcanzan records en la recepción de los procedentes de otros países.

Y en La Habana, todo esto se vive con la eterna parsimonia de un régimen que ya aspira a institucionalizarse para siempre como si el paso del tiempo hubiera quedado estancado, y en el que los plazos de tiempo tienden a ser mucho más largos que en cualquier otro país del mundo. Muchos pensarán para sus adentros: ¡Ya volverán! Y a mi no me extraña que ocurra. Pero no será a corto plazo. Algunos indicadores apuntan a que el ritmo de viajeros a Cuba no sigue las pautas que a otros destinos turísticos de América. En el mes de julio, los datos de ONE han vuelto a presentar una caída de las cifras, y ahora, a partir de agosto, con la temporada ciclónica y el regreso laboral en Europa tras las vacaciones, no conviene esperar mucho más. Ya veremos qué dicen los hoteleros.
 

27 de agosto de 2014

Críticas a la Aduana y libertad económica

Elías Amor Bravo, economista

Llevo algún tiempo esperando que las cosas cambien. Y aunque lo hacen de forma tímida, siempre es bueno leer en Granma, opiniones y valoraciones más próximas a la racionalidad económica que al numantismo castrista, que ha convertido la economía cubana en un auténtico caos durante los últimos 55 años. Me refiero a un artículo publicado hoy en Granma, por Karina Marrón, titulado “Los retos de la Aduana”.
No cabe duda que para los cubanos de las tres últimas generaciones, las “aduanas” han sido un trauma. Cuando yo salí al exilio con mi familia en los años 60, los “aduaneros” hacían de las suyas en los últimos registros aeroportuarios, y no solo se apropiaban violentamente de las escasas pertenencias que los ciudadanos llevaban consigo tras los fatídicos inventarios, sino que se produjeron numerosos actos vejatorios, que han sido denunciados en numerosas ocasiones. Desde entonces, la “aduana castrista”, de la mano del Minint y los órganos represores del régimen, ha hecho de las suyas. 
Las últimas medidas de la Aduana castrista, contenidas en las resoluciones 206 a 208 y 300 del Ministerio de Finanzas y Precios, han causado un gran malestar en la población. Y no es extraño. Con estas medidas, el régimen vuelve a frenar cualquier proceso de mejora de las condiciones de vida de la población a corto plazo, limitando la entrada de bienes y productos que eran intercambiados en la economía nacional. Como algunos estudios han mostrado recientemente, el valor de los bienes que accedían a Cuba por las Aduanas trasladados directamente por viajeros, empezaba a alcanzar las cifras monetarias de las remesas.
La razón. Muy bien descrita en el artículo de Karina. Y cito textualmente
“El negocio de la importación de artículos con fines comerciales ha prosperado, entre otros factores porque, como se ha dicho más de una vez, las mercancías que ofertan las tiendas recaudadoras de divisas no siempre satisfacen los gustos y la demanda de la población. Al mismo tiempo, determinados renglones que se expenden en estas unidades se ven afectados por momentos debido a recortes productivos en la industria o las importaciones, motivados por la falta de liquidez, y la escasez o llegada tardía de las materias primas, etc.
Además, aunque se conoce que la finalidad de estas tiendas —como su nombre lo indica— es la recaudación de divisas y el exceso de circulante, no se puede desconocer que los precios de los productos son elevados. Por otro lado, no existe aún un mercado mayorista que supla las necesidades de los sectores emergentes de la economía.
Todos estos son elementos que forman parte del caldo de cultivo en el cual ha encontrado espacio la comercialización ilícita de numerosos artículos sin que medien autorizaciones o tributos”.
Diagnóstico acertado. Ya iba siendo hora. Detrás de este análisis hay una clara defensa de la libertad económica, la eficiencia y el progreso, la libre elección por los ciudadanos de aquellos bienes y servicios que desean consumir sin trabas racionadoras o control político alguno, por mucho que se cite a la “actualización” de Raúl Castro, que acabará siendo una marca paraguas para el proceso de liberalización en que debe entrar plenamente la economía cubana.
Que periodistas como Karina observen en la libertad económica la salida del túnel de la oscuridad, es para felicitarse. Conforme los 475.000 cuenta propistas progresen, harán llegar opiniones alternativas a la hegemonía comunista que domina la Isla durante medio siglo, y esas propuestas son necesarias para que avance la libertad política.
Las recomendaciones de Karina a las actuaciones de la Aduana, son de manual. Y tienen su valor en un régimen como el castrista, donde la mezcla de intereses políticos y de control es muy difícil de perfilar.  Exigencia de mayor profesionalismo, y cito textualmente, “una cosa es hacer cumplir lo establecido con cortesía y otra muy diferente la prepotencia, el abuso o el maltrato que en ocasiones refieren los viajeros”. Me encanta.
Pero es que hay más. La periodista denuncia, los sobornos que tienen origen en el poder de las Aduanas, al que califica de “poder muy especial; uno que con solo mirar hacia un lado puede definir quién entra o no más de lo que está estipulado, por no hablar de los sobornos que, sin ruborizarnos, debemos aceptar que existen y han de combatirse con fuerza en aras de la credibilidad de las medidas”.
Todas recomendaciones impecables, al señalar que “la Aduana tendrá que encontrar el cómo para que el cumplimiento de lo establecido no entorpezca el tránsito por terminales aéreas, y evitar al máximo incomodar a los pasajeros con revisiones o requisas que a todas luces no evidencien que hay una contravención de lo legislado”.

Para concluir señalando que “no serán las prohibiciones las que pongan fin al problema, sino el avance de manera integral del proceso de actualización del modelo económico, que ha de permitir la combinación que cerque las ilegalidades y a la vez ofrezca multiplicidad de opciones al alcance de todos, con calidad y dentro de lo legal”. 
Yo no podría haber escrito mejor. La actualización del modelo económico, para la que existen no pocas expectativas, supone libertad económica y superar el verdadero embargo que atenaza a la economía castrista, la ausencia de derechos de propiedad y la planificación centralizada. Que periodistas en Granma vayan avanzando estas ideas, es una magnífica noticia. Felicidades Karina.